SOBRE ATENCIÓN INMEDIATA DE RECIÉN NACIDOS
(Lima, 1 abr. 2011).- Las recientes declaraciones de los representantes del Colegio de Enfermeros del Perú han levantado polvo: han pedido que se les reconozca la atención exclusiva del recién nacido, desconociendo las funciones que tienen los y las obstetras conforme a ley y con el aval de su formación académico-profesional.
“En el pasado se decía que los y las obstetras no podíamos atender partos y ahora los enfermeros pretenden desconocer las competencias y las funciones de los y las obstetras al decir que únicamente ellos deberían atender a los recién nacidos”, sostuvo Elva Quiñones Colchado, decana del Colegio de Obstetras de Lima y Callao*.
El reglamento de la Ley del Trabajo de la Obstetriz (D.S. 008-2003-SA) indica que las y los obstetras tienen como función “la atención inmediata del recién nacido en el momento del parto, con su respectiva identificación pelmatoscópica y dactilar de la madre”.
Según las Guías Nacionales de Atención Integral de la Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud (Minsa), la atención inmediata del recién nacido significa prevenir que el niño pierda calor; evaluar si respira espontáneamente; evaluar su frecuencia cardiaca, su color y su tono muscular; ligar el cordón umbilical; promover el contacto precoz con su madre dentro de los primeros 30 minutos; colocarle una pulsera de identificación; tomarle la temperatura; entre otros.
“Lograr la Ley del Trabajo de la Obstetriz y su reglamento nos tomó mucho tiempo hace años. El Minsa, el Colegio Médico del Perú, el Colegio de Obstetras y el Colegio de Enfermeros nos sentamos en una mesa para hablar sobre las competencias y funciones de cada profesional, así que ahora no se puede intentar desconocer la norma y desinformar a la opinión pública. Lamentamos las últimas declaraciones del Decano Nacional del Colegio de Enfermeros del Perú, quien ha dicho que existe una supuesta superposición de funciones en las salas de parto, en vez de reconocer hidalgamente la responsabilidad y la negligencia que hubo en el intercambio de bebés ocurrido en el Hospital Nacional Hipólito Unanue”, enfatizó Quiñones.
Sobre la separación inmediata de madre e hijo
La decana afirmó, de otro lado, que el Estado peruano y el sector salud deberían fomentar una atención humanizada del recién nacido. “En un centro hospitalario debería primar el interés superior del niño y la madre y no un afán intervencionista y medicalizado que propicia la rápida separación de ambos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversos expertos internacionales, esta separación es la máxima expresión de violencia a la que el ser humano es sometido desde el momento en que nace, por lo que el Estado peruano y el sector tienen que tomar cartas en el asunto”, puntualizó.
